José María Sanz de Galdeano Equiza y Ángel Llamazares Álvarez participaron en Ataria en una sesión dedicada a la gestión del riesgo, la colaboración institucional y los retos del ciclo urbano del agua.


1926 - 2026


José María Sanz de Galdeano Equiza y Ángel Llamazares Álvarez participaron en Ataria en una sesión dedicada a la gestión del riesgo, la colaboración institucional y los retos del ciclo urbano del agua.
18/06/2026
Vitoria-Gasteiz acogió el jueves 18 de junio una nueva sesión de los Encuentros del Centenario de la Confederación Hidrográfica del Ebro. El acto, celebrado en Ataria y presentado por Javier San Román, comisario adjunto de Aguas de la CHE y comisario del Centenario, reunió dos miradas complementarias sobre la gestión del agua en Álava y sus desafíos de futuro.
José María Sanz de Galdeano Equiza, director de Planificación y Obras de la Agencia Vasca del Agua (URA), centró su intervención en el sistema Zadorra, la gestión del riesgo de inundación y la cooperación entre administraciones. Ángel Llamazares Álvarez, exgerente de AMVISA, repasó la colaboración institucional que ha permitido mejorar el abastecimiento y el saneamiento de Vitoria-Gasteiz, y planteó algunos de los retos pendientes para avanzar hacia una gestión más integrada del agua en el territorio.
Sanz de Galdeano recorrió los principales hitos que han marcado la gestión del agua en Álava desde la creación de las confederaciones hidrográficas en 1926 y la construcción de los embalses del Zadorra a finales de los años cincuenta. Su relato se detuvo especialmente en la sequía de 1989-1991, un episodio que puso a prueba el abastecimiento de Vitoria-Gasteiz y Bilbao e impulsó un proceso de diálogo entre territorios, usuarios y gestores.
A partir de 1997, la CHE impulsó un proceso de trabajo conjunto para mejorar la eficiencia de las redes, aumentar la capacidad y reforzar la seguridad del Zadorra y acordar unas reglas de explotación de los embalses. El episodio de febrero de 2003 reforzó la conveniencia de avanzar en esa dirección. El proceso culminó en la denominada “Paz de Ullibarri”, el acuerdo alcanzado en 2008 y ratificado en la CHE en 2009, que estableció curvas de garantía, vertido y resguardo y que continúa siendo una referencia para la gestión coordinada del sistema.
La ponencia subrayó que la reducción del riesgo no depende de una única obra o decisión, sino de la coordinación entre la gestión del agua, la ordenación del territorio y la atención de emergencias. Ese enfoque se concreta en cuatro líneas de acción: prevención, protección, preparación y recuperación.
Entre los avances expuestos figuraron la regulación de usos en zonas inundables, los planes de gestión del riesgo, la coordinación entre URA y Protección Civil y el sistema de predicción hidrológica UHATE, integrado con los sistemas de alerta y con las herramientas de la CHE. La gestión dinámica de los embalses permite laminar las avenidas y reducir sus efectos, y debe complementarse con planificación territorial y autoprotección, especialmente en las zonas de la cuenca del Zadorra que quedan fuera de la regulación mediante embalses.
Sanz de Galdeano destacó también las actuaciones orientadas a “devolver espacio al río”, reducir la inundabilidad y recuperar la dinámica natural de los cauces. Los proyectos desarrollados en el Zadorra, Abetxuko y los ríos Batán y Zapardiel muestran cómo la protección frente a inundaciones puede combinarse con la mejora ambiental y la adaptación al cambio climático.
Ángel Llamazares situó el inicio de su recorrido en 1973, cuando Vitoria-Gasteiz afrontaba importantes necesidades de mejora en el abastecimiento, el consumo rondaba los 650 litros por habitante y día y solo se controlaba el 29 % del agua. Cinco décadas después, la dotación se ha reducido a menos de 200 litros y el agua controlada supera el 84 %, mientras la ciudad dispone de una extensa red de saneamiento.
La transformación fue posible, explicó, gracias a la cooperación entre el Ayuntamiento, AMVISA, la CHE, el Gobierno Vasco y otros organismos. Esa colaboración hizo posibles las infraestructuras básicas del abastecimiento y el saneamiento, desde la captación y el bombeo de Ullibarri hasta la estación de tratamiento de Araka, los depósitos de cabecera y cola, el colector de aguas residuales y la depuradora de Crispijana.
Llamazares repasó también la respuesta coordinada a la sequía de finales de los ochenta, el acuerdo de gestión de los embalses de 2008 y la Mesa de Seguimiento de los Embalses del Zadorra, que reunió a las administraciones hidráulicas, los servicios de emergencias, los operadores y el Ayuntamiento en situaciones complejas. Mencionó asimismo las actuaciones de URA y AMVISA para reforzar la seguridad del abastecimiento y el programa AKUAL de cooperación en agua y saneamiento entre Euskadi y Centroamérica.
De cara al futuro, Llamazares señaló la necesidad de actualizar las infraestructuras previstas para episodios de escasez hídrica prolongada y de abordar el debate sobre la gestión integral del agua en Álava. Su propuesta pasa por un gran acuerdo institucional que permita avanzar hacia un gestor público con capacidad técnica y económica suficiente, igualdad de derechos y obligaciones para las personas usuarias y participación de las instituciones territoriales y de URA.
Las dos intervenciones coincidieron en una idea central: los avances más importantes de las últimas décadas se han producido cuando las administraciones, los operadores y los servicios de emergencias han compartido información, recursos y responsabilidades. La sesión concluyó con un diálogo con el público sobre la gestión de los embalses, la gestión de avenidas, los periodos de escasez y el modelo de gobernanza necesario para afrontar el próximo centenario.
La cita de Vitoria-Gasteiz da continuidad a las sesiones celebradas en Reinosa, Miranda de Ebro y Logroño, dentro de un programa que acerca a la ciudadanía la historia, la experiencia y los retos de la gestión del agua en la cuenca del Ebro.