Pamplona fue la sede de una nueva sesión de los Encuentros del Centenario de la Confederación Hidrográfica del Ebro el jueves 30 de julio. En acto, celebrado en el palacio del Condestable y presentado por Marisa Moreno Santaengracia, Jefa del área de Hidrología y Cauces en Confederación Hidrográfica Ebro, se habló de la relación entre las personas y los pueblos con los ríos desde dos perspectivas muy diferentes.
Luis Sanz Azcárate, doctor en Biología y director del área del agua de OREKAN - Gestión Ambiental de Navarra, empresa pública de medioambiente del Gobierno de Navarra en la que trabaja desde hace más de 20 años. Habló de la gestión hídrica en Navarra, centrándose en la gestión del riesgo de inundación, tanto en el aspecto de su gestión como la adaptación y recuperación de cauces para minimizar sus efectos. También resaltó la importancia y los buenos resultados de la cooperación entre instituciones.
La conexión de culturas a través de los ríos
José Antonio Perales Díaz, doctor en Antropología Social y Cultural por la Universidad Autónoma de Madrid y profesor colaborador en la Universidad Pública de Navarra. Habló del patrimonio cultural en torno a los ríos en Navarra, y concretamente de los puentes como elemento de conexión entre territorios, culturas y memoria, y su papel simbólico dentro de las comunidades. Su intervención terminó con un recorrido por los molinos tradicionales de Navarra, como centros de producción económica tradicional de explotación de los recursos hídricos, en torno a los cuales se desarrollaba la vida.
Diferentes perspectivas de una misma realidad
Los asistentes al Encuentro pudieron contrastar dos puntos de vista diferentes pero confluyentes de la relación de las personas y las sociedades en su relación con los ríos y sus valles. La visión técnica de Luis Sanz se centró en cómo se han gestionado los ríos para intentar minimizar los efectos de las inundaciones a través del tiempo. El desarrollismo del siglo XX llevó a construir viviendas y otras infraestructuras en zonas que tradicionalmente se habían evitado por su riesgo de inundación. Los casos antiguos se erigen en zonas seguras, mientras nuevos barrios han colonizado zonas menos seguras. Por otra parte, el intento de control de los cauces restrictivo mediante motas y otros recursos ocasionó otros problemas en caso de inundaciones importantes. Las acciones actuales de recuperación de cauces, eliminación de barreras y devolución de espacio a los ríos están ayudando a restaurar equilibrios y aplicar estrategias para minimizar daños de las inundaciones provocadas por las avenidas.
José Antonio Perales aportó una perspectiva histórica a la relación con los ríos y su gestión a través de infraestructuras como los puentes, que unen riberas y por tanto los pueblos que se encuentran a cada lado, pero que además son elementos que nos hablan de la cultura, pensamiento y modo de vida de las gentes que los construyeron. Otras construcciones, como los molinos, han tenido una función de desarrollo económico y social, usando el agua como motor para poner en marcha máquinas que molían grano o bataneaban tejidos. La tecnología cambia, pero los asuntos en torno a los ríos permanecen a lo largo del tiempo y cada sociedad ha tenido que gestionarlos con las herramientas y criterios de su época.
El ciclo continúa por la cuenca del Ebro
La edición de Pamplona da continuidad a las sesiones celebradas en Reinosa, Miranda de Ebro, Logroño y Vitoria-Gasteiz, dentro de un programa que acerca a la ciudadanía la historia, la experiencia y los retos de la gestión del agua en la cuenca del Ebro. La próxima cita será el 1 de octubre en Lleida.